sábado, 30 de octubre de 2010

Un excelente regalo para nuestro futuro.


Existen muchos regalos que podemos dar a nuestros hijos, la mayoría de nosotros pensamos primero en cosas no materiales y bueno para ser francos en segundo lugar pensamos en las cosas materiales, sé completamente lo importante que es dejar una buena herencia a nuestros hijos, una herencia de amor, herencia de valores, herencia de educación, una herencia de buenos modales, un mejor mundo para nuestros hijos cuidando el medio ambiente, entre otros, pero también podemos pensar en cosas materiales de acuerdo a las posibilidades de cada persona.
El día de hoy quiero hablarles de un excelente regalo para nuestros hijos y que también es un regalo para nosotros, es un regalo material, pero que está lleno de mucho amor.

La semana pasada fui al Costco y en la sección de libros vi un hermoso libro para regalar a alguna futura mamá, cuando yo estaba embarazada mi esposo me compro un diario y ahí tengo muchos anécdotas y recuerdos de mi pequeño, de hecho ahí se escribe hasta los 2 meses de vida de Leo, pero no tiene mucho espacio para escribir, así que no pude explayarme como me gusta, además en ocasiones no se me ocurren ideas tan originales y por consiguiente no tengo un súper diario o algo parecido, sin embargo ese día me encontré con este bello libro que esta lleno de cosas preciosas que podemos conservar de recuerdos para nuestros hijos, si no pueden comprar ese libro, pueden hacer uno y ahí anotar detalles muy padres que algún día recordarán con mucho cariño y que en un futuro pueden regalar a sus hijos y será muy hermoso.

Algunas de las cosas que leí que pueden escribir ahí son:
Primero viene obvio lo básico: el día de nacimiento, fecha, hora, peso al nacer, talla al nacer, color de ojos, el día que salió del hospital, el primer baño, la ropa que llevaba, quienes fueron al hospital, etc.

Lo que me gusto fueron detalles que a mí no se me ocurrieron, por ejemplo escribir los titulares del periódico del día en que nació, escribir que canciones estaban en el primer lugar del ranking, escribir algo sobre deportes, quien gano el nobel ese año, o las pelis que ganaron el Oscar el año en que nuestro bebé vino al mundo, escribir cuando se le cayó el ombligo, bueno eso si puede ser más común, la primera vez que les cortamos el cabello, las uñas, la primer visita en casa, su primer regalo, su primer viaje en coche, en avión, en barco, en tren, en metro, etc.

En realidad no vi todo el libro, lo que me encantó es que todo estaba en un solo lugar, creo que el libro costaba $200 pesos y me pareció un precio muy razonable, que lastima que mi hijo ya cumplió un año y muchos recuerdos no los tengo, pero no lo compre y espero regresar y comprarlo, de hecho el libro tenía bolsitas para guardar pequeñas cositas ahí. 

Las Mamitas que puedan comprarlo, no duden en hacerlo y conservar esos bellos detalles con ustedes, las que no, pueden hacer algo parecido, como les dije antes, yo tengo algunos recuerdos y por supuesto las fotos, ahora me meteré a buscar en internet las noticias del día que nació mi hijo, que pasaba en el mundo y que pasaba en México, quien gobernaba, que cosas interesantes acontecieron en el mes que él nació, y por supuesto también en el año que llego a nosotros, será interesante la búsqueda y ya estoy emocionada.

Es un excelente regalo, como les dije, para nosotros, para nuestros hijos o incluso para algún amig@, herman@, prim@, etc., que este próximo a ser padre.

viernes, 29 de octubre de 2010

Feliz día de muertos.

Creo que no sé nada sobre el día de muertos, dicen que el 2 de Noviembre es de los muertos grandes y el 1 de Noviembre de los chicos, otros dicen que los muertos llegan desde antes, como el 28 de Octubre, otros dicen que depende de cómo hayan muerto, si fue de forma natural, si fue en un accidente, depende, la verdad yo no sé mucho, en casa nos acostumbramos a poner la ofrenda desde chicos, poner veladoras, la comida favorita de nuestros muertos, un plato con sal, un vaso con agua simple, también alguna copita de vino, tequila o algo parecido, los dulces, por supuesto unas piezas de pan de muerto, fruta y las famosas y olorosas flores de cempasúchil. 

Me encantaba que de pequeña mi papá nos compraba calabazas gigantes y las abríamos por arriba, les sacábamos el relleno y le cortábamos los ojos, la nariz y la boca, la parte de arriba quedaba de tapa, y adentro de la calabaza metíamos una vela que quedaba como incrustada y entonces salíamos a “pedir nuestra calaverita”, había una señora cerca de mi casa que preparaba bolsitas con fruta y nos la daba, mi papá nos platicaba que cuando él era pequeño pedían hasta el 2 de Noviembre en la noche, o bien hasta el 3 de Noviembre porque las personas los dejaban entrar a sus casas y tomar la fruta y comida de las ofrendas, tal vez porque tuve bonitas experiencias en mi infancia ahora me encanta vestirme de bruja y esperar en mi casa a que lleguen los niños a tocar, desde que empecé a trabajar me gustaba comprar bolsas de dulces para regalar a los niños y ahora de casada también lo hago, ahora tengo un pequeño caldero de bruja que llenamos de dulces para cuando lleguen los pequeñitos a tocar a nuestra puerta, no sé en qué momento fue que los adultos empezaron a dar dinero a los niños y entonces ahora hay muchos niños que quieren dinero y ya se perdió el sentido de pedir una calaverita, además platica mi papá que cuando iban a las casas eso hacían tenían que recitar una calaverita y recibir algo a cambio. 


Ahora con la globalización y con las costumbres extranjeras vemos las calles llenas de disfraces propios de películas gringas, la verdad a mi me encantan mis tradiciones y lo que quiero es que mi hijo disfrute con todo lo que tiene, ya sea con el día de muertos y también con el Halloween. A ver qué tal nos va. 

Hoy me despido con una pequeña anécdota, me paso con mi sobrino el mayor, al poner una ofrenda en casa de mi papá cuando mi sobrino tenía 3 años, estábamos terminando de poner la ofrenda y mi sobrino se acerco a tomar unas frutas, le dije “deja ahí mi amor porque eso es para los muertos”, me miro con su carita inocente y tiernamente me dijo “tía yo soy muerto”, me morí de la risa y le deje la fruta.
Que pasen un muy feliz día de muertos, Halloween, día de brujas o como le quieran llamar.

jueves, 28 de octubre de 2010

Hoy me dio por extrañar.....

Se acerca la época de frío, bueno aquí con tanta contaminación y tantos desajustes en el medio ambiente la temperatura varía mucho, a principios de Octubre ya se sentía el frío, pero ahora mismo ha subido la temperatura y no se siente tanto, pero seguro que en Diciembre hará frío, la verdad me encanta el frío, que lastima que aquí no cae nieve porque yo estaría encantada, además también me encanta toda la ropa para el frío, los abrigos, las chamarras, guantes, bufandas, botas, orejeras, etc., todo me encanta y obvio me encanta usarlos, así que el invierno es mi época favorita del año y para darme más gusto la navidad me fascina, las posadas, el ponche caliente, los cacahuates, las jícamas, los tamarindos, los tejocotes, las piñatas, las reuniones familiares, los abrazos, los besos, los adornos, las luces, los regalos, es decir hay tanto amor en el aire, que me encanta. Por supuesto tampoco me imagine a Santa de bermudas y en el mar, no hasta que lo viví. Toda mi vida viviendo en el Distrito Federal y me encantaba, para mí no había otro lugar mejor para vivir.

También me fascinaba salir de vacaciones, a quien no, pero no me gustaba ir a la playa, creo que el mar y yo discutimos una vez porque él me invitaba a ir mar adentro y yo no quise acompañarlo, entonces se enojo, me aventó con una ola, yo me enoje con él y cada que iba a la playa, el mar me veía y hacía que el cielo se nublara, o que el sol me quemará, definitivamente teníamos una mala relación, afortunadamente con mi luna de miel que fue en “Los Cabos, Baja California Sur” las cosas empezaron a cambiar, mi esposo adora el mar y entonces el mar al verme casada con él me perdono y quiso encontentarme por todo lo que me había hecho pasar, no sé cómo pero se las arreglo para que nos fuéramos a vivir cerca de él, yo claro no estaba encantada con la idea, me enoje e incluso al llegar por primera vez a Mérida mi cuerpo se hincho y me enferme horrible, al principio no lo disfrute y me quejaba de la lentitud de las personas, quería que todo fuera rápido como aquí, que se acabara el calor y que la ciudad fuera más grande, pero a los pocos días todo cambio, no contaré mi historia de cómo viví ahí pero si diré lo siguiente:
  • Extraño vivir tan cerca del mar.  
  • Extraño la tranquilidad de Mérida y a su linda gente.
  • Extraño comer al lado de mi esposo.
  • Extraño llegar a todos lados súper rápido.
  • Extraño que la gente allá era súper respetuosa de las señales de tránsito.
  • Extraño tener Cancún tan cerca.
  • Extraño caminar con tranquilidad por el centro de la ciudad a las 11 de la noche.
  • Extraño comer una marquesita.
 Tal vez todo esto de extrañar me dio porque quisiera que mi hijo disfrutara más a su papá y tal vez pienso que allá tendría más tiempo para eso que aquí, pero bueno mi esposo y yo siempre decimos que donde estemos nosotros juntos ahí esta nuestro hogar, así que nuestro hogar fue un hotel por 3 meses, después rentamos una casita y después un departamento en el centro de Mérida y ahí estuvo nuestro hogar, ahora está nuevamente en el Distrito Federal, así es la vida, no me quejo, a veces es bonito extrañar.

Espero algún día llevar a mi hijo y enseñarle todo lo bello de Mérida, de Cancún y sobre todo de Cozumel, que ahora es mi segundo lugar favorito del mundo.

Me despido deseándoles que donde quiera que se encuentren disfruten con lo que tienen y que si les da por extrañar algo o a alguien, cierren los ojos, recuerden, después abran sus ojos y continúen con su vida. 

miércoles, 27 de octubre de 2010

De amor y separaciones

Tiene días rondando en mi cabeza escribir una entrada en mi blog sobre las despedidas, el adiós y las separaciones, precisamente la mejor fecha para hacerlo es este momento, ya que se acerca el día de muertos.

Mi experiencia al respecto es confusa, viví algunas muertes de pequeña, la primera que recuerdo fue de un tío que hasta la fecha quiero y siempre lo recuerdo en mi corazón, yo era pequeña, pero lo tengo muy presente, también recuerdo la muerte de un primo, lo que más recuerdo es el dolor de mi tío, la forma en que lloraba, incluso lo recuerdo queriendo meterse a la tumba con su hijo, horrible, más tarde viví otro tipo de separaciones, con el divorcio de mis padres, la división de hijos, los cambios de escuelas, todo llevaba algún tipo de separación, algunas despedidas y un hasta pronto en algunos casos, ya más grande pase la muerte de mi abuelo paterno, que igual me dolió en el alma, la muerte de un amigo de la secundaria y otra clase de adioses.
Así es la vida, está llena de separaciones, algunas llegan a temprana edad y otras de más grande, para mí, todas duelen, no importa que nos preparemos para el momento, o sea que tengamos la teoría bien manejada, la práctica es muy diferente, por esa razón no me gusta decir “Lo siento” cuando alguien muere, porque pienso que en realidad nunca voy a sentir lo que esa persona está sintiendo.

Ahora siendo mamá, mi hijo y yo hemos sufrido separaciones que duelen, la primera separación fue en el hospital, me puse muy mal con la preeclampsia, pero estaba tan acostumbrada a hablar todos los días con mi hijo, acariciar mi panza, cantarle y darle mi amor en cada respiración que cuando no lo tuve en mi panza, ni en mis brazos me puse muy mal, en ese momento hasta pensé que me daría depresión post-parto, pero por no tener a mi hijo conmigo, afortunadamente sólo fueron tres días y me dieron de alta, yo creo que mi hijo también sufrió sin mí, después de eso mi pequeñito a tenido que pasar por una serie de separaciones, la primera de una de sus tías, mi hermana mayor (bueno soy la mayor, pero como no tengo una hermana mayor, siempre digo que ella es mi hermana mayor), ella y yo somos muy unidas, estuvo todo el tiempo conmigo, abrazo por primera vez a mi hijo, lo cambio, lo cuido y lo amo casi igual que yo, pero tuvo que dejarlo y mi hijo la dejo ir, paso el tiempo y mi hijo perdió a su abuela paterna, con 5 meses tal vez no entendió bien lo que paso, pero dejo de ver a su abuela y la primera vez que regresamos a su casa hasta parecía que la buscaba, además de que perdió a su abuela se tuvo que separar de nosotros, ya que fuimos a enterrarla a su pueblo e igual deje a mi pequeñito con mi hermana menor por 3 días, sufrí y mi hermana dice que él también porque casi no comió y durmió mucho los 3 días que no estuvimos a su lado.

Los días siguieron, mi hermana menor se quedo aquí y su esposo y ella se volvieron en unos hermosos tíos para mi hijo, él los adora, pero desafortunadamente para nosotros también tuvieron que partir, por eso agradezco que exista la tecnología para poder hablar con ellos, verles en la distancia y escribirles lo que nos pasa y cuanto los extrañamos.

Esta clase de separaciones son más fuertes, pero aun así cualquier clase de separación duele, por eso admiro tanto a las mamitas que tiene que dejar a sus hijos todos los días para ir a trabajar, en ocasiones a mi esposo se le hace tarde porque no puede dejar de abrazarlo o simplemente porque lo está viendo dormir.

Mi hijo ha pasado por separaciones, tal vez en este momento y por su edad no le afecten, las separaciones son algo muy normal y de lo que nuestros hijos deben aprender, aunque como dije antes el hecho de que sepamos la teoría no nos garantiza que la práctica sea más fácil.

Al final del día las separaciones existen, ¿Debemos prepararnos? Claro que si, ¿Debemos hablar de ello? Por supuesto, ¿Eso hará que duelan menos? No puedo asegurarlo, de lo único que estoy segura es del amor que le doy a mi hijo y que lo hago sentir querido aun cuando no pueda estar todo el tiempo con él.

Tal vez este post no tiene mucho sentido, no lleva a ningún lado, pero lo escribo dedicado a mis amigas mamitas que no pueden estar con sus hijos, que no pueden cuidarlos todo el día. Pero que donde quiera que se encuentren los siguen amando y que al igual que yo siempre buscan lo mejor para ellos.

Me despido de este post deseando que el tiempo que comparten con sus hijos este lleno de amor, de paciencia, de apoyo, de cariño y que sus actos siempre busquen el bienestar de sus hijos.

lunes, 25 de octubre de 2010

Mi hijo y la comida.

El día de hoy leí un entrada muy buena en el blog de una mamá amiga, “La mamá de Nicolás”, ella habla acerca de la introducción de sólidos en la dieta de su pequeño, yo no pude compartir ese momento en mi blog, pero ahora quiero compartir un recuento de lo sucedido con la alimentación de mi pequeño en los últimos meses.

Los primeros 6 meses de vida de mi hijo tomo leche anti – reflujo, tomaba agua y nada más, debido a su peso no inicio con sólidos hasta esa edad, empezamos con las verduras, y su mamita linda, o sea yo, le compre varias verduras, no habíamos comprado ningún procesador de alimentos y pensé en hacerlo, que bueno que no lo hice, porque mi hijo no quiso la comida de mamá.

En mi primer intento le preparé zanahorias, las herví y las pase por un colador pequeño, sin sal, ni nada, le di un poco, pero hacía muchos gestos, por recomendación de su doctora le daba sólo una cucharadita, después dos, y así iba aumentando, además de que le daba una verdura por cuatro días y luego cambiaba a otra y tenía que observar si mi pequeño no era alérgico a ningún alimento, pues fracase en mi intento de las zanahorias, también intente con calabazas, chayotes y papa. Finalmente compramos algunos frascos de Gerber, pero de los más chiquitos, porque esos dice que son sólo con agua y no tienen otra cosa, lo que no pasa con los frascos grandes, Leo pronto encontró en la zanahoria, el chayote y el brócoli sus vegetales favoritos, yo estaba encantada con la forma en que mi hijo había aceptado los sólidos, sin embargo algo cambio, a mi hijo le tardaron en salir los dientes y cuando por fin llegaron llenaron a mi hijo de achaques, temperatura, inapetencia por cualquier alimento que no fuera su lechita (ya para ese entonces había dejado la leche anti – reflujo).  Cuando por fin salieron los dientes y mi pequeño quiso volver a comer sólidos ya no quiso nada molido, parece que quería probar el nuevo poder que tenía, o sea los dientes, entonces quería los trozos de comida en su boca, aunque no se los pasará porque todavía no sabía tragar, pero le encantaba la comida de adultos, sólo quería comer de nuestro plato y nada de comida para bebés. Por eso es que me alegre de no haber comprado el procesador de alimentos. 

Actualmente Leo con 15 meses cumplidos come arroz, algo de sopa de pasta, pollito cocido, pescado, carne de res molida, algunos trozos de vegetales bien cocidos, se come la manzana a mordidas, le encanta la sandía, las guayabas y la mandarina, pero definitivamente su fruta favorita son los duraznos melocotones, la sandía, el melón y la papaya las come pero en pocas cantidades por recomendación de la doctora, aun no ha probado los refrescos, ni la carne de puerco, le gusta el agua de limón y los sabores aciditos, no le gusta el Danonino, al menos que sea bebible, le encantan las gelatinas y los jugos de Ades, siempre quiere comer palomitas, pero también nos recomendaron que fuera hasta los 2 años, así que las ha probado de cachitos y con cuidado de que no tengan cascaritas, le sigue encantando la leche y cuando se llega a sentir un poco mal le gusta tomar mucha leche. También le gusta el cereal, pero sin leche, come poquito pero no le damos ningún cereal de colores porque son muchos químicos para colorearlos, le encantan los licuados, sobre todo el de mamey y el de fresa, el huevo y las papas con cátsup, hasta la fecha, al igual que a mí, no le gusta el plátano. 

Leo aun no duerme toda la noche corrida, le gusta despertar al menos a tomar una mamila, razón por la cual no come mucho en el día, yo siento que me hace falta darle más verduras, espero que ahora que pueda masticar y tragar mejor le gusten los pepinos, la jícama, el jitomate a mordidas, la lechuga y otros más, me gusta que a mi hijo no le gusten los dulces, al menos no por ahora, pero como a mí me encantan, no tengo idea de lo que pasará con él.

Los niños son bien complicados, no todos quieren comer lo mismo, yo creo que desde pequeños tienen sus gustos, la doctora de mi hijo dice que los niños nunca han probado nada y que no pueden saber si algo les gusta o no, pero yo creo que cada niño tiene su personalidad y sus gustos, creo que es bueno que les demos a probar nuevos sabores y diferentes, al final ellos decidirán qué es lo que quieren y que no.

Acepto las recomendaciones de mis amigos y los consejos de los expertos, pero a veces no funcionan con mi hijo, no lo obligo a comer, lo dejo ser y le doy las opciones que considero saludables para él y deseo que cada mamá haga lo mismo con sus hijos de acuerdo a sus posibilidades. 

viernes, 22 de octubre de 2010

¿¿Te conozco??


Mi Esposo siempre dice que conozco perfectamente a mi hijo, suele decir que somos uno, cuando estaba embarazada solía escuchar mi música camino al trabajo con audífonos, la verdad me gusta el rock, en español y en ingles, sin embargo tenía 3 discos de música de estimulación temprana para bebés y no, no era música de rock instrumental, que después decidimos comprar, era música de Mozart y de Beethoven, esa música se la ponía directamente a mi pequeño, es decir la ponía en mi súper panza, pero la otra música no se la ponía, lo repito para que quede súper claro, sólo la escuchaba con mis audífonos. Sin embargo cuando Leo nació llego un día como a los dos meses de nacido en que con nada lo consolaba, ya saben hice todo lo que podía para que dejara de llorar, se notaba inquieto, molesto, entonces le cambie el pañal, le  di leche, le di agua, termine cambiándole toda la ropa, le sobe la pancita, le di gotitas para quitar los cólicos, le tome la temperatura, pero nada pasaba, le puse la tele, se la quite, quise ponerle algo de música y me equivoque y iPod empezó a sonar con una canción de rock y mi hijo de pronto dejo de llorar, lo abrace e intente bailar un poco con mi pequeño en mi brazos, sentí una mezcla de satisfacción, felicidad y confusión por lo que pasaba, obvio, como mamá primeriza se lo conté a la doctora en turno (era cuando me encontraba en el proceso de buscar el que yo considerará el mejor doctor para mi hijo), la doctora me dijo que efectivamente mi hijo y yo éramos uno y que aunque yo pensaba que él no oía mi música, en realidad si lo hacía y que cuando se la ponía él recordaba como se sentía dentro de mi panza, protegido y que por eso lo tranquilizaba oír esa música, raro pero cierto.
Pero el día difícil fue hoy, y los que me esperan, Leonardo no quería nada, se puso de un berrinchudo, con nada podía tranquilizarlo, yo se que tenía sueño, pero no podía dormir, hice todo lo posible para que se tranquilizara, claro eso incluía cargarlo, cantarle una canción, prender la tele con su canal favorito, apagar la tele y poner su disco de Gymboree, poner un poco de nuestra música, otro tipo de música, puse la radio, tenía 4 mamilas, unas con leche, otra con agua simple, una con yogurt y la última con un chamito noche, pero no, Leo no quería nada, lo acosté en el sillón, lo acosté en su sillón para dormir, le di un juguete, lo volví a cargar, pero nada, Leo no se tranquilizaba, saque sus burbujas de jabón, le cante mientras caían las burbujas por su cabeza, pero no, nada funcionaba, hable con él, le dije que por favor me dijera que quería, le revise el pañal, le saque los moquitos, a consecuencia de eso mi pequeño lloro más y más, no podía hacer nada, trate de hacerme la dormida para ver si él intentaba copiarme, pero no logre nada, pero por más desesperada que estaba en ningún momento paso por mi cabeza lastimar a mi hijo, lo que si me paso fue un cierto grado de desesperación y de frustración al sentir que no cubría las necesidades de mi hijo, sin embargo cuando estaba a punto de ponerme a llorar porque me sentía muy mal, pensé que en ocasiones todos tenemos un mal día, amanecemos de malas o algo parecido, hay veces que no queremos que nadie nos hable y no queremos saber nada de nada, tal vez el día de mi hijo era así y yo no lo comprendía, todos pedimos comprensión cuando estamos así, así que trate de darle esa comprensión a mi hijo, no le hable, lo deje solito, se desahogo, lloro por aproximadamente 15 minutos y después de eso se levanto agarro su mamila de agua, le tomo un poco, la aventó, entonces fui y le ofrecí la mamila de chamito noche, la tomo se acostó y se quedo dormido por aproximadamente dos horas, despertó de mucho mejor humor.
Así es que en realidad no conozco a mi hijo y aunque digan que somos uno, existen ocasiones que no sé lo que quiere, puede ser que un día sepa que tiene sed, otro día puede ser que este completamente segura de que se le antojo un gerber, pero en realidad no lo conozco tan bien como yo quisiera, tal vez porque también lo dejo ser y trato de que él mismo elija que quiere hacer, si, ya sé que sólo tiene un año, tal vez me exijo mucho a mi misma, no quiero que mi hijo sea perfecto, pero trato de ser la mejor madre, espero no equivocarme y aprender cada día de mis errores y de sus exigencias, de sus buenos y malos días. 

Gracias por leer este post tan lleno de confusiones, pero que me hace tan feliz poder compartir, porque cada día aprendo algo nuevo, aprendo a entender, a comprender, aprendo a ser madre y aprendo al igual que todas las madres, a equivocarme.

viernes, 15 de octubre de 2010

Mi lactancia frustrada

Uno de los momentos más soñados durante mi embarazo fue el dar de amamantar a mi hijo, escuche tantos comentarios sobre lo hermoso que era sentir a tu bebé, otros también sobre quejas de las mordidas, recomendaciones sobre cremas que aliviaran el dolor de los primeros días, compañeras de trabajo que me decían lo feos que se habían hechos sus senos después de la lactancia, también los recuerdos de aquellas mujeres que tuvieron mucha leche para dar a sus hijos y aquellas que les falto, tantas ideas corrían por mi mente.
Para mí el NO amamantar NUNCA fue una opción, siempre pensé en dar pecho a mi hijo y lo consideraba como la fuente de la vida, poder dar los nutrientes que mi hijo necesitaba, darle al mismo tiempo mi amor, TODO, era tanta mi emoción que entre las cosas que compre para el día tan anhelado se encontraban un juego de pijamas propios para lactar, varios brassieres, también de esos especiales, cojines absorbentes, en fin, lo que yo creía era necesario para que mi pequeñito estuviera bien alimentado, yo tuviera las comodidades para hacerlo y ambos estuviéramos felices.
Los que ya han leído algo sobre mi embarazo sabrán que tuve preeclamsia al final de mi embarazo, así que en el hospital, después del parto estaba con anestesia, medicada y me fue imposible darle pecho a mi pequeño, mi doctora me indico que me sacará la leche y que probaríamos con los medicamentos para que se me bajara pronto la presión y pudiera dar pecho a mi bebé, la mala noticia es que mi presión seguía alta y yo todos los días me sacaba leche, aunque no salía mucha, lo intentaba, aveces hasta me causaba gracia por la forma en que salían los chorritos cuando exprimía mis pechos, estaba triste, pero esperanzada, cuando paso aproximadamente un mes, mi doctora empezó a bajar la cantidad de medicamento, pero me dijo que después de quitármelo vendría un periodo de desintoxicación, así que lo más seguro es que le pudiera dar pecho hasta los 2 meses y que también lo más probable sería que mi hijo ya no quisiera, me recomendó que me pusiera hielo en los pechos para que se me secarán y ya no me sacara la leche, le dije que si, pero obvio, no lo hice, mi deseo era muy grande, así que me cuide mucho y antes de los dos meses ya me encontraba limpia de medicamentos y lista para dar de amamantar a mi pequeño, una desgracia sucedió en ese momento, mi doctora tenía razón, mi hijo no quería mi pecho, nunca lo había probado y yo pienso que le costaba trabajo tomarlo, lo intente mucho, seguí sacándome la leche y se la daba, pero no la quería, como llore y él también, pues moría de hambre y no podía comer, mañana, tarde y noche fue lo mismo, pero mi pequeño no quiso teta de mamá.
La verdad aun siento un dolor cuando hablo al respecto, siento feo no haber vivido esta etapa tan bonita con mi bebé, siento horrible al recordar mis planes frustrados y mi mala suerte, ahora siento feo cuando leo tanto que hablan sobre lo importante de la lactancia y como comentan en diferentes foros de opinión sobre la conexión que se crea con los hijos, yo lo que hice fue lo siguiente:
  • Lloré hasta desahogarme (pero no lo conseguí). 
  • Todo el tiempo le dí a mi pequeñito la mamila abrazándolo y esperando que sintiera mi aroma, mi amor y mi cercanía.
Ahora sueño con algún día tener otro hijo y espero que él y yo corramos con mejor suerte y podamos disfrutarnos en esta etapa que por el momento me he perdido.

martes, 12 de octubre de 2010

La decisión que cambio mi vida.




Ahora me doy cuenta cuanto tiempo he perdido en cosas triviales y no le he dado importancia a otras cosas que valen. Cada uno de nosotros le damos diferente valor a las cosas y también lo hacemos con las personas, las situaciones, es decir con el diario vivir. Debo recalcar que todos somos diferentes, como siempre digo, no se trata de definir quien es mejor o que nos hará mejores personas, a estas alturas de mi vida estoy convencida de que no todas las mujeres nacimos para ser madres, no porque no podamos tener hijos, sino porque hemos decidido no hacerlo, tal vez le damos más prioridad a nuestro desarrollo profesional o tal vez simplemente no queremos, las razones pueden ser muchas, yo en un momento me resistí, pero como alguien sabiamente me dijo alguna vez: “Cuando no tienes hijos no los necesitas, pero una vez que los tienes te das cuenta que no puedes vivir sin ellos”.


 



Es verdad, mi vida cambio y dio un giro de 180°, soy tan feliz con mi pequeño y eso que tantas cosas cambiaron, a continuación les comparto algunas de las cosas que cambiaron y de las cuales no me arrepiento:






  1. Deje de trabajar fuera de casa y con esta acción detuve mi desarrollo profesional, ahora disfruto de mi pequeñito en casa y VALE LA PENA.
  2. Sé que soy afortunada porque no todas las mujeres tienen el privilegio de quedarse en casa, se tiene que ser también muy valiente para dejar a los hijos y salir a trabajar, yo deje de hacerlo, morir de sueño en las mañanas y levantarme todos los días con los grititos de mi hijo VALE LA PENA.
  3. Los que me conocen saben que soy súper vanidosa, los problemas que tuve en mi embarazo me dejaron muchas cicatrices llamadas estrías, así que tuve que decir adiós a los bañadores de dos piezas y al menos para mí, VALE LA PENA.
  4. Antes era un mucho asquerosa y tuve que aprender a cambiar los pañales de mi hijo, una experiencia no grata pero verlo sonreír mientras lo hago, ver como mueve sus piecitos y se siente feliz de estar limpio, VALE LA PENA.
  5. Estaba acostumbrada a tener sueños profundos y placenteros, sin que nada me despertara, para conseguirlo usaba unos tapones de oídos, tuve que dejar de usarlos y acostumbrarme a levantarme 3, 4 ó hasta 5 veces en las noches para atender a mi pequeño y sí, VALE LA PENA.
  6. Me encanta el cine, a mi esposo también, quisimos acostumbrar a nuestro hijo desde pequeño, pero no le gusta mucho, así que cambiamos el cine por la renta de pelis y la sala de la casa y también VALE LA PENA.
  7. Cambiamos las fiestas de amigos de viernes y sábado por la noche por fiestas infantiles a las que antes no éramos requeridos y también VALE LA PENA.
  8. Dormir los sábados hasta tarde lo cambiamos por clases de estimulación temprana, efectivamente VALE LA PENA.
  9. Cambiamos las decisiones con base en las necesidades de nuestro hijo y si, ya lo dije muchas veces pero VALE LA PENA.
  10. A nuestro hijo le gusta comer lo que nosotros estamos comiendo, así que incluso hemos cambiado nuestros alimentos, ahora elegimos lo que sabemos que él puede comer, claro esto ha cambiado de acuerdo a su crecimiento pero aun preferimos no pedir picantes y procuramos no pedir refrescos, creo que mi cuerpo y mi gastritis dicen que VALE LA PENA.

    Podría seguir enumerando, los cambios son bastantes, hay gente que no lo entiende, en otro post escribiré sobre algunas “amistades” que perdí al iniciar mi etapa de madre, pero tampoco me arrepiento, recupere otras amistades y para las personas que no se animan a tener hijos porque piensas que es difícil, complicado y que es una gran responsabilidad, les diré que tienen toda la razón, para mi es cada día una experiencia nueva, más aprendizaje y lo confieso, al principio pensé dejar a mi hijo en manos de expertos, para mí los expertos eran los de la guardería, porque yo no sabía nada sobre ser madre, ahora sigo sin saber, pero creo en el instinto maternal y ese creo que si lo tengo, todos los días intento ser una buena madre y sigue siendo difícil y complicado, y tal vez cuando crezca las cosas se compliquen más, pero de verdad una sonrisa, una caricia, un abrazo, unos ojitos o que simplemente mi hijo me vea fijamente, que se duerma en mis brazos, la mitad de eso VALE LA PENA. 

    lunes, 11 de octubre de 2010

    El trabajo, la salud y mis opciones.



    Ya les he hablado de mis confusiones al momento de decidir ser madre y también como le deje la decisión a mi corazón, a mi cuerpo y por supuesto a Dios, sin embargo aún quedaba un asunto pendiente, ¿Qué haría con mi trabajo?, ¿Regresaría a trabajar después de que Leonardo naciera?, ¿Me quedaría en casa a cuidarlo?, la decisión no la había tomado, pensaba que hasta el momento de tener a mi hijo en brazos podría decidir, puede haber muchas opciones, muchas decisiones, pero yo sólo tenía dos, seguía trabajando y Leo iba a la guardería o me quedaba en casa a cuidarlo, nosotros no teníamos cerca a mamá o a la suegra, además de que ninguna de las dos podía encargarse de nuestro pequeñito, tampoco tenemos hermanas mayores o tías, nada, así que entre esas dos opciones me debatía en el día a día, por un momento en mi mente y hasta en mi corazón decidí que seguiría trabajando, amaba mi trabajo y eso que trabajaba todo el día, no me dejaba mucho tiempo para mi, entraba a las 9 de la mañana y regularmente salía a las 8 de la noche, aunque en ocasiones ese tiempo se extendía hasta las 10 u 11 de la noche, se siente muy bien trabajar, mi jefa era excelente conmigo, me tenía confianza y yo a ella, prácticamente éramos amigas, me decidí por seguir trabajando por las recomendaciones de otras compañeras de trabajo, me decían: los niños de guardería son mejores, no son berrinchudos, son más abiertos, más despiertos e incluso más populares. En ese momento pensaba: “Yo quiero un hijo así”. Sin embargo el tiempo pasaba y en el fondo no me decidía.
    Aproximadamente a las 34 semanas mi doctora me recomendó dejar de trabajar, me pregunto si tenía todo listo para mi Licencia, me recomendó que lo dejara porque empecé a retener mucho liquido, yo le dije que si, que estaba bien, que ya iba a dejar de trabajar, pero no lo hice, ni siquiera comente nada con mi jefa, ella me decía: “cuando llegue el momento de aquí nos vamos al hospital, yo te llevo, si no puedo, ahí está el chofer” y yo me sentía tan bien de ser querida y mi cuerpo no se sentía mal, al menos eso pensaba yo, porque quería seguir trabajando, esa semana mi jefa me hablo y me pregunto “¿vas a seguir trabajando?”, obvio le dije que no sabía, pero entonces me dijo que tenía que decidir en ese instante porque ella no podía estar así, sentí mucha presión y sin pensar, platicarlo con nadie, mucho menos con mi esposo, le dije: “No, no voy a regresar a trabajar”, esa semana se complico, tuve que hacer entrevistas, buscar una sustituta, en casa tenía la remodelación de la cocina, mi baby shower era ese sábado, mi hermana menor se casaba el mismo día, DEMASIADA PRESIÓN, parece ser que el fin de semana paso bien, el lunes acudí normal al trabajo, pero el día martes por la mañana al ir al trabajo sufrí una caída, un desequilibrio por la misma presión de las cosas.
    Día súper triste, con la caída mi hijo dejo de moverse y me sentía muy mal, tuvieron que hospitalizarme, me inyectaron glucosa para que mi hijo reaccionará y entonces le dio taquicardia, la doctora estuvo a punto de hacerme la cesárea en ese momento, pero no, las cosas se equilibraron (más o menos). Leonardo Román nació de 38 semanas, la travesía al hospital y el nacimiento serán parte de otra historia, sin embargo debo resumir lo siguiente:
    No regrese a trabajar, no me dio tiempo ni de decir adiós, estuve en reposo absoluto.
    Tanta presión y desobedecer a la doctora provocaron que me diera pre- eclampsia y aunque yo me sentía muy fuerte pase mis últimos días en cama.
    Salimos con bien, aunque el estar hospitalizados y con tantos problemas provocaron preocupación en todos los que queremos y que nos quieren.
    Yo por eso recomiendo acudir siempre con un especialista, ser obediente y no tratar de ser fuertes o imitar a otras madres, al igual que los hijos, nosotros también tenemos un ritmo, todos somos diferentes y nuestro cuerpo reacciona diferente, no se trata de ser mejores o peores, cada embarazo es único y diferente. No nos presionemos y busquemos siempre nuestro bienestar y el de nuestros hijos. 

    viernes, 8 de octubre de 2010

    El pediatra. Complicada elección.

    Considero que elegir un doctor siempre es difícil y lo es aún más cuando se trata de nuestros hijos, nos preocupamos más por ellos, son tan indefensos, tan pequeños, tan tiernos y tan amados que queremos al mejor doctor del mundo, mi búsqueda por un buen doctor debía haber empezado desde antes de que Leonardo naciera, sin embargo eso lo tenía contemplado hacer el último mes de embarazo, y no tuve último mes, todo se adelanto, por tal motivo me quede con el doctor que recibió a Leo en el hospital.
    Mal, mal, mal, no elegí bien, su consultorio se encontraba súper lejos de mi casa, al principio estuvo bien, íbamos a las citas y no había problema, pero un día Leo se sentía mal, no sabíamos que pasaba (tenía reflujo), y el doctor no estaba disponible y su consultorio tan lejos, ese día fuimos de emergencia con otra doctora, pero al otro día regresamos con nuestro doctor, había tráfico, casi dos horas de camino, y si hubiera sido algo más complicado, algo difícil, mil ideas corrían por nuestra cabeza y además de eso mi pequeño nació con un problema que se llama “Tortícolis congénita”, en la primera cita, es decir a la semana de nacido, le preguntamos al doctor ¿porqué mi pequeñito siempre está con su cuello de lado?, lo enderezamos y se vuelve a poner chueco, el doctor, nos dijo que era normal y que se le iba a quitar, confiamos en él, pero ya para los dos meses y medio, nuestro pequeñito seguía con el cuello chueco, así que investigamos un poco en la red y nos encontramos con este problema, fuimos nuevamente a consulta con su doctor y nos dijo que no era nada, que solito se le iba a quitar. Preocupados buscamos ayuda de un especialista, un Ortopediatra le tomo placas, lo estudió y nos indicó que Leo estaría bien, pero necesitaba ejercicios de rehabilitación, acudimos a una terapeuta que nos ayudo en el tratamiento y rehabilitación de Leo, fueron días complicados porque decidimos dejar al médico pediatra que hasta ese momento nos atendía. Buscamos varios doctores, pedimos recomendación a amigos y también a mi ginecóloga, así llegamos con la actual doctora de mi hijo.

    No fue fácil encontrar un médico para mi hijo, cada quien tiene sus propias experiencias y necesidades, en mi experiencia les recomiendo lo siguiente:
    1.     El factor geográfico es esencial, no es lo mismo una consulta telefónica en una emergencia que tener al doctor cerca de casa.
    2.     La comodidad con el doctor debe ser de todos, es decir de la mamá, el papá y por supuesto del bebé, si nosotros no estamos a gusto o bien notamos incomodidad, fuera de lo normal, de nuestros hijos, mejor pensar en alguien más.
    3.     Cuando se es mamá primeriza e inexperta se tienen muchas dudas, si sientes pena, temor, miedo, “cosita”, o algo parecido y no quieres preguntarle al doctor, seguro no es el indicado, mejor busca alguien con quien te sientas en confianza.
    4.     Finalmente, para mí al menos es importante tener la forma de comunicarse con el pediatra en el momento en que uno lo necesite, sean las 3 de la mañana o en fin de semana, al no tener experiencia queremos soluciones y respuestas prontas, no podemos esperar a que amanezca o al lunes.
    Por el momento está es mi recomendación sobre la elección del pediatra, espero que les sirva. 

    miércoles, 6 de octubre de 2010

    La mamá precavida que falló….

    La verdad sí, me considero una mamá precavida, siempre trato de llevar de todo a todos lados, es más, siempre llevo extra, pañales, toallitas (húmedas y secas), ropita de cambio, he llevado hasta 5 cambios cuando pienso que será un día largo fuera de casa, aunque en ocasiones no se ensucia la ropa y sólo llevo su ropa a pasear, también llevo mamilas, leche, agua, cucharitas, una manzana, un popote, su vasito entrenador, juguetes, etc., de verdad que cargo con todo. Así vayamos al doctor, al centro comercial, a donde sea, claro la cantidad varía de acuerdo al tiempo que tardaremos, si vamos aquí a la tienda de al lado, pues llevo una mamila con agua, el paraguas, un gorrito para la cabeza y ya, uno nunca sabe que puede pasar, pero hoy me paso algo horrible.
    Salimos con tiempo para llevar a Leo a su clase de estimulación temprana, antes de eso ya le había cambiado dos pañales y lleve su mamila con agua, un yogurt, las toallitas húmedas, una toallita tipo babero, una manzana, su gorrito, paraguas y una sudadera, por si tenía más frío, pero lo olvide, si olvide el pañal, ya en clase, mi pequeñito se empezó a poner muy inquieto y nos dimos cuenta que su pañal tenía un premio, lo llevamos a cambiar y la sorpresa fue no encontrar pañal en mi bolsa, así que lo limpie con las toallitas húmedas y la toallita tipo babero se la puse como pañal momentáneo, le subí el pantalón y regresamos a su clase, la clase iba a la mitad, pero sólo duro 5 minutos con esta adaptación, simulación de pañal, ya que con tanto frío hizo pipi, morí de pena frente a las otras mamás, cargue a mi pequeñito, fui por toallitas para limpiar un poco lo que se ensucio, afortunadamente fue poco porque el pañal improvisado soporto algo, le dije a la maestra que nos retirábamos de la clase y corrimos a casa a ponerle otro pañal y por supuesto a cambiarlo todo de ropa.
    Mientras tanto yo me martirizaba, ¿Cómo es posible que me pase esto a mí?, ¿Por qué no puse un pañal?, ¿Cómo pude haberlo olvidado?, ¿Qué habrán pensado las otras mamás de mí?... Me empecé a martirizar tanto que le transmití mi angustia a mi pequeñito, fue entonces que comencé a calmarme, no tengo idea si a todas las mamás les pase algo así, espero que no, porque es horrible, avergonzante y preocupante… ¿Estará fallando mi memoria?, espero que no y que sólo haya sido un pequeño descuido en el momento menos indicado, me enoje porque en ocasiones llevo tantas cosas de paseo y no las ocupo, prometo tener más cuidado, es la primera vez que me pasa, pero mi pequeño tiene apenas 14 meses, así que espero que no me vuelva a pasar.